Cuaderno de Bitácora (y5).

Hoy hemos conocido un nuevo paso en la desescalada del confinamiento. En España, gran parte de las regiones sanitarias han dejado atrás la llamada Fase 0. Los equipos que siguen en competición, esto es los de primera y segunda división A, más los de la categoría de bronce, la segunda división B, que deben dilucidar las cuatro plazas de ascenso están trabajando en el verde. Para la semana que viene está previsto que además lo hagan en grupo.  En Alemania hoy vuelve la Bundesliga, primer liga del Top 5 europeo que se pone en marcha. A puerta cerrada, con restricciones llamativas como la de no celebrar los goles abrazándose, o no saludarse al principio de los prolegómenos del partido.  Habrá que estar atentos a cómo evoluciona allí el tema, sin perder de vista que los alemanes no han tenido los índices de mortalidad que hemos conocido aquí.

El fútbol saldrá adelante, está claro. Va a sufrir. Va a sufrir mucho, pero lo superará. Hemos tardado más de 150 años en ver como el fútbol domina el mundo del deporte, del ocio, del espectáculo y, consecuentemente, del mundo del dinero y las inversiones multimillonarias en todo el planeta como para que una pandemia acabe con él a la primera. No lo va a permitir ni la gente, dueña del deporte, ni las corporaciones mundiales dueñas del business, de la plata, del triste parné. Se puede ser cándido y esperar que la seguridad y el llamado riesgo cero vuelva, para que vuelva el fútbol con todos sus ingredientes; gradas llenas, competiciones completas, gestos y costumbres centenarias, etc… Si se es realista todos tenemos la intuición de que no va a ser así. Se van a cortar los plazos, se va a procurar generar una opinión pública (mediante la opinión publicada, por supuesto…), para que los profesionales asuman riesgos, para que los clubes puedan volver a hacer funcionar su máquina del dinero y para que, en definitiva, los valores del mercado sean los que vuelvan a sus constantes vitales.

Hay otro mundo, pero no es este, amigos. Mejor ir asumiéndolo.