Cuaderno de Bitácora (y3).

El desconfinamiento se ha iniciado, para la población en general. Los niños, menores de 14 años, ya podían estar en la calle al menos una hora al día. A partir de hoy, en unas franjas horarias determinadas, los adultos pueden ejercitarse al aire libre. En el fútbol, la controversia sigue abierta y las posiciones se resumen en dos opiniones, antagónicas, como ya es habitual en esta parte del mundo. De ese modo están los que quieren competir lo antes posible y acabar los torneos que (aun) no se han declarado acabados, como ya han decidido en Francia o en Holanda. Y están los que no quieren ni oír hablar de volver al verde, bien por razones de interés subjetivo de su club, bien por razones personales. Siempre remitiéndose a razones sanitarias, por supuesto, para no ser tachados de egoístas y poco solidarios.

Se ha sabido hoy que, en Alemania, dos jugadores y un fisio del Colonia, han dado positivo de Covid-19. El equipo, a estas horas, sigue entrenándose, con la intención de volver a la competición según el calendario previsto, el 26 de mayo. El club habla de que ha seguido los protocolos y que se han hecho los tests correspondientes a toda la plantilla y, se deduce, que también a las personas que están en contacto con los jugadores. Si esto es así, el caso de Colonia, vendría a apuntalar la opinión de algunos especialistas que indican que ni la aplicación de medidas de control estrictas pueden garantizar que no reaparezca el virus. Sabiendo esto, -que no es saber mucho-, parece que cualquier escenario de normalidad parece lejano. Sobre todo si se insiste en utilizar la misma medida de tiempo/propósito, esto es, asociar temporada al espacio de tiempo que va desde punto del calendario a otro. En el caso de España, una Liga desde mediados de agosto a mediados de mayo de año siguiente. Quizás vaya siendo hora de prever otros tempos; acabar la actual Liga cuando se pueda, literalmente. Si se puede, claro. En condicional. Todo lo que no sea eso, llevará a soluciones de muy difícil cumplimiento. Forzar unos play-offs, para determinar ascensos y descensos, es un despropósito; si unos juegan, pueden jugar todos y sino pueden jugar unos, nadie debe hacerlo. Las consecuencias económicas, la repercusión social, el ruin metal, es otro tema y es un tema muy importante, no hay que ser cándido. Pero no hablamos aquí del business, hablamos de la visión deportiva.

Sin deporte, sin fútbol en nuestro caso, nuestra vida es peor. Es evidente. Pero sin ética y sin equilibrio racional a la hora de tomar decisiones coherentes, el deporte deja de tener sentido. Y el fútbol se vuelve caricatura de sí mismo.