Cuaderno de Bitácora (y2)

Confinamiento y fútbol se llevan mal. De hecho confinamiento y cualquier actividad humana, se lleva mal. No estamos acostumbrados, ni nuestros usos sociales están adaptados a esta situación extrema. Por ello, por que es una situación que nos no ha tocado vivir nunca antes en la historia (ni reciente, ni diferida en el tiempo), pisamos en una ciénaga traicionera y mortal, que engulle sin remedio a los más atrevidos y a los que se proponen caminar por ella cómo si de una calle amplia y segura se tratara. La prudencia es el mejor consejero en situaciones de riesgo y no se me ocurre una situación de más riesgo que la pandemia que estamos sufriendo. Los datos oficiales son tremendos y más tremendo aun es haber llegado a la conclusión de que esos datos son incompletos y sesgados. Hay muchos más afectados y muchas más víctimas mortales. Es una catástrofe, a todos los niveles. Y lo peor es que ni sabemos cuándo empezó ni mucho menos aun sabemos cuándo va a remitir.

El fútbol es muy importante, es cierto. El fútbol es una actividad que ha conquistado un espacio como ningún otro deporte lo había hecho antes en toda la historia de la humanidad. El fútbol mueve pasiones, intereses económicos y es el centro vital de muchas personas, desde aficionados a profesionales, desde estrellas mediáticas a humildes trabajadores que ven hoy en peligro su puesto de trabajo. Los magros ingresos que dan de comer a su familia, en muchos más casos de los que la gente piensa. El fútbol es, en definitiva, un termómetro de normalidad. En la medida que haya fútbol, que sea con todos sus ingredientes (público en las gradas incluido…), podremos establecer el grado de normalidad en el que estemos. Me temo que queda mucho para llegar a esa situación. En consecuencia es muy atrevido, sino irresponsable, lanzarse a emitir plazos, disposiciones, decisiones que no son necesarias, por inútiles, en este momento. Cuando lleguemos a cada uno de los ríos que hay que atravesar, ya encontraremos el modo, ya construiremos el puente. Antes, es un brindis al sol.

El fútbol sobrevivirá a esta situación, no me cabe duda. Tampoco me cabe duda de que habrá un antes y un después. Entre todos haremos que vulva a ser una actividad plena.