Video-análisis. No perdamos el foco.

El video-análisis no ha estado en el fútbol desde siempre. Es un fenómeno relativamente nuevo, que no tiene más allá de un par de décadas. En otros deportes llegó mucho antes. En la NFL se dieron cuenta de que podían tirar adelante y atrás los proyectores de video y, de esta forma analizar el «book» de jugadas de un equipo. Corrían los años 40 del siglo pasado y la tecnología de aquella época ya estaba trabajando para un objetivo deportivo. Ver lo que hace mi rival. Para intentar vencerle, claro. En competición esa información puede resultar determinante. ¿Debe ser así siempre?. ¿Es la tecnología la solución mágica que todo lo puede?. Como es obvio la respuesta es no. Hay que tener información, por supuesto. Hay que analizar al riva, por supuesto. Hay que ver el comportamiento colectivo o individual de nuestros jugadores, por supuesto. Pero no nos volvamos locos. «No es el veneno, es la dosis», dijo Lucrecia Borgia. Y es cierto. No podemos someterlo todo al escrutinio de las imágenes de video. Ni podemos usar esas mismas imágenes como arma arrojadiza contra nuestros jugadores. O creer que porque hemos descubierto alguna clave importante del comportamiento colectivo de nuestro rival «ya les hemos ganado». El análisis, el video-análisis, es un elemento más, importante si se quiere, pero no exclusivo ni único para conseguir el objetivo, que en competición no es otro que ganar al final del partido.

No perdamos el foco. Video-análisis, sí. Pero sin dogmas, por favor.

Al hacer clic en “Aceptar”, aceptas que las cookies se guarden en su dispositivo para mejorar la navegación del sitio, analizar el uso del mismo, y colaborar con nuestros estudios para marketing. Política de Cookies